Bélgica sobrevivió una de las noches más dramáticas de la reciente historia del Mundial, remontando un déficit de dos goles ante Senegal para avanzar a los octavos de final gracias a un penalti de Youri Tielemans ejecutado en el minuto 124 con 44 segundos — el gol de la victoria más tardío jamás registrado en la historia del torneo. El partido concluyó entre la polémica, con los jugadores senegaleses furiosos por la decisión del punto de penalti que les privó de lo que parecía una tanda de penaltis segura.
Una sensación de injusticia familiar para Senegal
Para Senegal, la forma de la derrota tuvo un eco incómodo. A principios de este año, en la final de la Copa Africana de Naciones en enero, habían abandonado el campo consumidos por un sentimiento de agravio. Esta vez, aunque permanecieron hasta el pitido final, la sensación de haber sido perjudicados no fue menos aguda tras una revisión del VAR que le dio a Bélgica un salvavidas en plena prórroga.
El momento decisivo llegó cuando el árbitro Saíd Martínez consultó el monitor a pie de campo y señaló penalti por la entrada de Lamine Camara sobre el tobillo de Youri Tielemans — una falta que se produjo apenas unos instantes antes de que Dodi Lukebakio rozara el larguero. Pathe Ciss intentó retrasar el lanzamiento enroscándose en el suelo cerca del punto de penalti, mientras Romelu Lukaku botaba el balón con impaciencia en el borde del área. Rudi Garcia se giró de espaldas a la banda, incapaz de mirar, mientras Tielemans se acercaba y convertía con una compostura helada. Un desconsolado Camara abandonó el campo entre lágrimas, con la camiseta verde cubriéndole el rostro.
La historia de remontadas de Bélgica
Esta no era la primera vez que Bélgica remontaba dos goles en un Mundial. En Rusia 2018, superaron de manera memorable un 0-2 ante Japón, ganando finalmente 3-2 para alcanzar los cuartos de final — con Tielemans observando desde el banquillo como suplente. Varios veteranos de aquella noche en Rostov del Don — Thibaut Courtois, Thomas Meunier, Romelu Lukaku y Kevin De Bruyne — volvieron a estar sobre el césped en este encuentro, aunque De Bruyne y Jeremy Doku fueron sustituidos a los 11 minutos del segundo tiempo mientras Garcia buscaba inyectar energía fresca.
En ese momento, Ismaïla Sarr acababa de doblar la ventaja de Senegal con un instante de brillantez individual, dejando las perspectivas de Bélgica muy sombrías.
El punto de inflexión: tensión en las filas
¿Qué desencadenó la reacción de Bélgica? Un posible catalizador fue el acalorado intercambio entre Tielemans y Leandro Trossard durante la pausa de hidratación del segundo tiempo. Lukaku y el suplente Nico Raskin intervinieron para calmar la situación. “Lukaku intentó calmarlos a los dos”, dijo Garcia tras el partido. “No sé por qué discutían, pero me gusta eso — necesitamos ese tipo de carácter en el campo. Cuando me hice cargo del equipo hace 18 meses, pensé que eran muy buenos con el balón, pero que no eran lo suficientemente agresivos, y así no se consiguen resultados — hay que ser sólido, hay que luchar para estar ahí. Somos un mejor equipo si mantenemos esto.”
Los suplentes cambian el partido
El impacto de los jugadores del banquillo de Garcia resultó decisivo. Lukaku entró en el descanso en lugar del ineficaz Charles De Ketelaere y dejó su huella en el minuto 86, rematando el centro de Meunier en el primer palo tras superar a Ciss. Lukebakio, que entró por Doku, también marcó su impronta desde el banquillo, mientras Raskin sustituyó a De Bruyne, quien quedó reducido a animar desde la banda antes de unirse a las celebraciones de la prórroga.
Tres minutos antes del gol de Lukaku, Courtois realizó una parada crucial para negarle a Sadio Mané lo que habría sido el tercer gol de Senegal. Esa intervención resultó fundamental. Tielemans igualó a 2-2 en el minuto 89 con un valiente cabezazo del preciso centro de Trossard, tras haber señalado a su compañero el espacio detrás de Moussa Niakhate. Apretado entre dos defensas, Tielemans se elevó para batir al portero Mory Diaw — que suplía al lesionado Edouard Mendy — en el salto.
La dominación de Senegal que no fue suficiente
Durante largos tramos, Senegal había sido el equipo superior. Sarr golpeó el poste dos veces en los primeros 24 minutos, con Habib Diarra aprovechando el segundo rebote para inaugurar el marcador. Seis minutos después del descanso, Sarr protagonizó un momento de auténtica clase: recibiendo el pase elevado de Niakhate en carrera, controlando el balón en el pecho en el borde del área, dejándolo botar y luego disparando ante Courtois con su siguiente toque. En ese momento, una victoria de Bélgica parecía casi inconcebible.
Trossard cayó de rodillas aliviado tras el empate de Tielemans, con Diego Moreira corriendo a abrazar al delantero del Arsenal. Los jugadores de Senegal protestaron porque Niakhate había sido empujado antes del cabezazo, pero el seleccionador Pape Thiaw — miembro del equipo senegalés que venció a Suecia en 2002, su última victoria en una eliminatoria del Mundial — optó por no criticar públicamente a los árbitros. “Es una derrota cruel”, dijo. “Teníamos la ventaja, íbamos ganando 2-0, pero un partido de fútbol no son 85 minutos. Bélgica remontó y nosotros no fuimos capaces de gestionarlo.”
La última palabra de Garcia
Bélgica avanza ahora para enfrentarse a los EE.UU. en los octavos de final, con el partido programado para el lunes (martes a la 1:00 BST). Garcia reflexionó sobre la naturaleza extraordinaria de la remontada y el papel que la fricción interna pudo haber jugado en encenderla. “El fútbol son emociones — nunca está perdido, siempre hay que creer”, dijo. “Lo peor es no decir las cosas y morir, porque realmente queríamos cambiar la situación, y eso es lo que hicimos.”

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