Paraguay en la Copa del Mundo 2026: El esperado regreso de La Albirroja

Paraguay está de vuelta en la Copa Mundial de la FIFA por primera vez desde 2010, y la ausencia de 16 años convierte esta clasificación en uno de los logros más emotivos del fútbol sudamericano. La Albirroja no estuvo en los torneos de 2014, 2018 y 2022, atravesando un doloroso período de declive que redujo a una orgullosa nación futbolística a un papel secundario en las eliminatorias de la CONMEBOL. Esa sequía terminó. Paraguay se ganó su lugar en la Copa del Mundo 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, y lo hizo por el camino difícil: venciendo a Argentina 2-1 en casa, derrotando a Uruguay 2-0 y sobreviviendo al proceso clasificatorio más exigente del fútbol mundial.

Los números que definen la campaña clasificatoria de Paraguay cuentan una historia clara. Registraron 7 victorias, 7 empates y 4 derrotas en 18 partidos, anotando apenas 14 goles y recibiendo solo 10. Eso representa una tasa de goles a favor de 0.78 por cada 90 minutos —una de las más bajas entre los equipos clasificados— combinada con una tasa de goles en contra de 0.56 por cada 90 que se ubica entre las mejores. Paraguay no clasificó superando a sus rivales en el marcador, sino negándose a dejarlos anotar. Su porcentaje de atajadas del 85.1% y sus 10 vallas invictas en 18 eliminatorias son logros defensivos extraordinarios.

Ubicado en el Grupo D junto a Estados Unidos, Australia y Turquía, Paraguay enfrenta un grupo completamente abierto. No hay un favorito abrumador, ningún equipo contra el que La Albirroja no pueda competir, y no hay razón por la cual una selección que venció a Argentina y Uruguay en las eliminatorias no pueda avanzar a la fase eliminatoria. La pregunta es si su identidad defensiva puede compensar la deficiencia goleadora que ha definido todo su ciclo clasificatorio.

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Forma actual y momento

Mason Hart
Mason Hart
Publicado: 15.06.2026 Actualizado: 16.09.2026

El rendimiento general de Paraguay en 20 partidos —18 eliminatorias mundialistas y 2 amistosos— arroja 8 victorias, 7 empates y 5 derrotas, con 16 goles a favor y 12 en contra. Los promedios de 0.8 goles anotados y 0.6 goles recibidos por partido pintan el retrato de un equipo que gana sin lucirse, empata con frecuencia y rara vez sufre goleadas.

Los resultados más recientes ofrecen un panorama mixto. En marzo de 2026, Paraguay venció a Grecia 1-0 de visitante en un amistoso —un resultado sólido contra un rival europeo— antes de caer 1-2 ante Marruecos en terreno neutral. La derrota ante Marruecos es significativa porque los marroquíes son uno de los equipos africanos más fuertes en la Copa del Mundo 2026, y una caída por un solo gol sugiere que Paraguay puede competir a ese nivel aunque no haya podido obtener el resultado.

Mirando más atrás en las eliminatorias, la trayectoria es alentadora. La segunda mitad de la campaña clasificatoria de Paraguay fue significativamente más fuerte que la primera. La victoria 2-1 en casa sobre Argentina en noviembre de 2024 fue un resultado histórico: vencer a los campeones del mundo vigentes es una declaración que trasciende los tres puntos. El triunfo 2-0 en casa ante Uruguay en junio de 2025 confirmó que no fue casualidad. Paraguay continuó con una victoria 1-0 de visitante en Perú y un empate 2-2 en Colombia, demostrando capacidad para obtener resultados en los escenarios más hostiles de Sudamérica.

El patrón es inconfundible: Paraguay rinde mejor cuando defiende en bloque bajo, se mantiene compacto y ataca en transición. Cuando intenta controlar la posesión y dictar el juego, los resultados son menos convincentes. Esta identidad —pragmática, física, disciplinada defensivamente— no es glamorosa, pero es efectiva, y se adapta perfectamente a las presiones del fútbol de fase de grupos en un Mundial.

Campaña en las Eliminatorias Sudamericanas

Fortaleza defensiva, desierto ofensivo

El registro clasificatorio de Paraguay de 7 victorias, 7 empates y 4 derrotas (28 puntos en 18 partidos) aseguró su regreso a la Copa del Mundo, pero las cifras subyacentes revelan un equipo de contrastes marcados. Las estadísticas defensivas son de élite: 10 vallas invictas (55.6%), un porcentaje de atajadas del 85.1%, apenas 10 goles recibidos en 18 partidos y solo 47 remates a puerta enfrentados en toda la campaña. El arquero y la unidad defensiva de Paraguay fueron, estadísticamente, de los mejores en todas las eliminatorias de la CONMEBOL.

El esfuerzo defensivo se extendió a todo el equipo. Paraguay ganó 217 duelos a lo largo de 18 eliminatorias, una cifra que se ubica entre las más altas de cualquier equipo en la Copa del Mundo 2026. También registraron 158 intercepciones, reflejo de un equipo que lee bien el juego y corta el peligro antes de que se materialice. Los 9.78 remates rivales por cada 90 minutos son una cifra notablemente baja, lo que significa que Paraguay limitó consistentemente el volumen de ocasiones que sus rivales podían generar.

Las cifras ofensivas, sin embargo, cuentan una historia muy diferente. Solo 14 goles en 18 eliminatorias (0.78 por cada 90) es una tasa que preocuparía a cualquier entrenador de cara a un Mundial. Paraguay realizó 198 remates a lo largo de la campaña con 67 a puerta (33.8% de precisión), lo que sugiere que generaron oportunidades razonables de tiro pero carecieron de la definición clínica para convertirlas de manera consistente. Los 11.0 remates por cada 90 minutos representan un volumen decente, pero la tasa de conversión —aproximadamente un gol cada 14 remates— es pobre para estándares internacionales.

El registro disciplinario agrega otra dimensión. Paraguay acumuló 36 tarjetas amarillas y 2 rojas en 18 eliminatorias, con 247 faltas cometidas —la cifra más alta entre los datos disponibles. Este es un equipo que juega al límite, utilizando faltas tácticas y agresividad física para romper el ritmo de los rivales. En la Copa del Mundo, donde los árbitros pueden ser menos tolerantes con las faltas persistentes, este enfoque conlleva riesgos de suspensión.

Los resultados destacados de las eliminatorias merecen atención individual. La victoria 2-1 sobre Argentina en casa fue el mejor momento de Paraguay: derrotar a los campeones del mundo de Lionel Scaloni requirió perfección defensiva y eficiencia letal en el contragolpe. El triunfo 2-0 ante Uruguay demostró cualidades similares. En el otro extremo, la derrota 0-1 ante Brasil de visitante y las cuatro derrotas en total fueron todas por un solo gol de diferencia, reforzando la narrativa de que Paraguay es extremadamente difícil de vencer incluso cuando pierde.

Jugadores clave de Paraguay en la Copa del Mundo 2026

Gustavo Gómez — El capitán indestructible

Gustavo Gómez es el corazón de esta selección paraguaya. El defensor central de Palmeiras capitaneó a La Albirroja en 17 de 20 partidos durante el ciclo clasificatorio, una consistencia notable que habla de su importancia y durabilidad. A los 31 años, Gómez aporta la experiencia de haber ganado múltiples Copa Libertadores con Palmeiras, de competir al más alto nivel del fútbol de clubes sudamericano y de liderar a Paraguay en los momentos de mayor presión de las eliminatorias.

Las cualidades defensivas de Gómez se ajustan perfectamente a la identidad de Paraguay. Es dominante en el juego aéreo, agresivo en la marca y posee la inteligencia organizativa para dirigir una línea defensiva que mantuvo 10 vallas invictas en 18 eliminatorias. Su comunicación y liderazgo son el pegamento que mantiene unida la estructura defensiva de Paraguay, y su capacidad para leer el peligro antes de que se desarrolle es producto de años de experiencia al más alto nivel.

Más allá de sus aportes defensivos, Gómez es una amenaza en jugadas a balón parado. Su presencia aérea en el área rival le da a Paraguay un arma ofensiva adicional en córners y tiros libres, un recurso valioso para un equipo que lucha por anotar en jugadas abiertas. En un Mundial donde las jugadas a balón parado representan un porcentaje significativo de los goles, la doble amenaza de Gómez en ambos extremos de la cancha lo hace indispensable.

Miguel Almirón — Experiencia y creatividad

Miguel Almirón aporta un nivel de experiencia en clubes internacionales que pocos jugadores del plantel paraguayo pueden igualar. El ex mediocampista del Newcastle United —que jugó en la Premier League durante el resurgimiento del Newcastle bajo Eddie Howe— entiende las exigencias de rendir contra rivales de élite en entornos de alta presión.

Las cualidades de Almirón se construyen alrededor de la velocidad, las carreras directas y la capacidad de llegar a posiciones peligrosas desde el mediocampo. No es un mediocreativo tradicional que controla el tempo con pases cortos; es un corredor dinámico que explota los espacios detrás de las líneas defensivas y proporciona el tipo de amenaza vertical que el sistema de contragolpe de Paraguay necesita.

A los 32 años, la velocidad de Almirón puede haber disminuido ligeramente respecto a su mejor momento, pero su inteligencia y posicionamiento han mejorado. Sabe cuándo hacer carreras, cuándo mantener su posición y cómo encontrar espacios en zonas congestionadas. Su experiencia en la Premier League y la MLS le otorga una versatilidad táctica que permite al técnico Alfredo Morínigo desplegarlo en múltiples roles a lo largo de la mediapunta.

Julio Enciso — El joven talento con potencial de clase mundial

Julio Enciso representa el futuro de Paraguay y su prospecto ofensivo más emocionante. El delantero del Brighton & Hove Albion se ha desarrollado rápidamente en la Premier League, exhibiendo una combinación de habilidad técnica, creatividad y capacidad goleadora que lo marca como un jugador de genuina calidad internacional.

Con apenas 20 años, Enciso aporta una imprevisibilidad al ataque paraguayo que el equipo necesita desesperadamente. Su disposición a encarar defensores, rematar de larga distancia e intentar lo inesperado lo convierte en el tipo de jugador capaz de producir momentos de brillantez individual en partidos donde el enfoque estructurado de Paraguay no está generando ocasiones.

La formación de Enciso en la Premier League con el Brighton —un club reconocido por su sofisticación táctica y desarrollo de jugadores— ha acelerado su crecimiento. Ha aprendido a presionar de manera inteligente, a hacer carreras que crean espacio para sus compañeros y a contribuir defensivamente sin sacrificar sus instintos ofensivos. Para Paraguay en la Copa del Mundo, Enciso es el factor X: el jugador con más probabilidades de producir algo de la nada cuando el equipo necesita un gol.

Ángel Romero — El atacante veterano

Ángel Romero le brinda a Paraguay un perfil ofensivo diferente: un delantero experimentado que ha pasado la mayor parte de su carrera en el fútbol sudamericano con Corinthians y entiende las exigencias físicas de los partidos internacionales competitivos. A los 32 años, Romero está en el ocaso de su carrera, pero su experiencia, entrega y capacidad para jugar en distintas posiciones del frente de ataque lo convierten en un elemento valioso del plantel.

El mayor activo de Romero es su versatilidad. Puede jugar como centrodelantero, en cualquiera de las bandas o en un rol más retrasado detrás del delantero principal. Esta flexibilidad le da a Morínigo opciones tácticas y permite a Paraguay ajustar su esquema ofensivo sin necesidad de hacer sustituciones. La disposición de Romero para presionar desde el frente y retroceder a defender también encaja con el enfoque colectivo de Paraguay, donde se espera que cada jugador contribuya sin balón.

En un plantel que lucha por goles, la experiencia de Romero para encontrar la red en partidos cerrados y físicos del fútbol sudamericano podría resultar invaluable. Quizás no sea el jugador más dotado técnicamente del plantel, pero su comprensión de cómo anotar goles feos —de jugadas a balón parado, rebotes y disputas— es exactamente lo que Paraguay necesita en un Mundial.

Antony Silva — El muro bajo los tres palos

Las estadísticas de Antony Silva como arquero en las eliminatorias son notables. El porcentaje de atajadas del 85.1% —lo que significa que detuvo más de 8 de cada 10 remates a puerta que enfrentó— es una de las cifras más altas entre todas las campañas clasificatorias mundialistas a nivel global. Detrás de una defensa que limitó a los rivales a solo 47 remates a puerta en 18 partidos, Silva fue la última línea de un sistema defensivo que recibió apenas 10 goles.

La capacidad de Silva para atajar remates se complementa con su dominio del área y su distribución. Se siente cómodo saliendo a atrapar centros, organizando la barrera defensiva en jugadas a balón parado e iniciando contragolpes con lanzamientos o saques rápidos y precisos. Su consistencia a lo largo de la campaña clasificatoria —cometiendo pocos errores, recibiendo pocos goles evitables— le dio a los jugadores de campo de Paraguay la confianza para defender agresivamente sabiendo que cualquier error sería cubierto.

En la Copa del Mundo, el rendimiento de Silva podría ser el factor individual más importante en la campaña de Paraguay. Si mantiene su nivel de las eliminatorias, Paraguay será extraordinariamente difícil de vulnerar. El enfoque de defensa primero solo funciona si el arquero rinde a un nivel de élite, y los números de Silva en las eliminatorias sugieren que es capaz de exactamente eso.

Perfil táctico bajo Alfredo Morínigo

El pragmatismo como filosofía

Alfredo Morínigo ha construido la identidad táctica de Paraguay alrededor de un principio simple pero efectivo: defender primero, atacar después, y nunca comprometer la estructura defensiva en pos de la posesión o el territorio. Este enfoque pragmático se refleja en cada indicador estadístico de la campaña clasificatoria.

Las formaciones principales de Morínigo han sido el 4-2-3-1 (utilizado 7 veces), el 4-4-2 (4 veces) y el 4-2-2-2 (3 veces). Los tres esquemas comparten una base común: una línea de cuatro defensores protegida por dos mediocampistas defensivos que filtran la defensa y limitan el espacio disponible para los rivales en zonas centrales. La variación radica en cómo se disponen los jugadores ofensivos, con Morínigo ajustando según el rival específico y el contexto del partido.

El 4-2-3-1 es el sistema predeterminado, proporcionando amplitud a través de los extremos, un enganche para conectar mediocampo y ataque, y un delantero solitario que lidera la presión desde el frente. El 4-4-2 ofrece un enfoque más directo con dos delanteros, típicamente utilizado de local cuando Paraguay quiere ser más agresivo. El 4-2-2-2 es un esquema compacto que satura las zonas centrales y se despliega contra rivales que dominan la posesión.

Los números defensivos validan el enfoque de Morínigo. Paraguay recibió apenas 9.78 remates rivales por cada 90 minutos, lo que significa que restringieron a sus oponentes a menos de 10 remates por partido en promedio. Los 217 duelos ganados y las 158 intercepciones reflejan un equipo que defiende de manera activa en lugar de pasiva, presionando el balón en el mediocampo y negándole a los rivales el tiempo para construir ataques.

La transición es donde Paraguay genera sus mejores ocasiones. Cuando recuperan el balón, el instinto inmediato es jugar hacia adelante rápidamente, utilizando la velocidad de Almirón y la creatividad de Enciso para explotar los espacios dejados por rivales que han comprometido jugadores en ataque. Las victorias 2-1 sobre Argentina y 2-0 sobre Uruguay fueron ejemplos de manual de este enfoque: defender en bloque bajo, absorber la presión y golpear con eficiencia devastadora en el contragolpe.

La limitación es obvia: cuando los rivales se repliegan y le niegan a Paraguay las oportunidades de contragolpe que tanto ansía, el equipo lucha para generar ocasiones a través de la construcción paciente. Los siete empates en las eliminatorias —muchos de ellos sin goles o de marcador bajo— ilustran esta debilidad. En la Copa del Mundo, donde algunos rivales se conformarán con empatar contra Paraguay, Morínigo necesitará encontrar soluciones ofensivas alternativas.

Previa del Grupo D

Estados Unidos — El desafío del anfitrión

Estados Unidos llega a la Copa del Mundo 2026 como coanfitrión, cargando con el peso de la expectativa que conlleva jugar en casa frente a multitudes apasionadas. Para Paraguay, enfrentar a Estados Unidos en el Grupo D representa tanto un desafío significativo como una oportunidad genuina.

Los estadounidenses han invertido fuertemente en su infraestructura futbolística y desarrollo de jugadores, con una generación de jóvenes compitiendo en los mejores clubes europeos. Su ventaja de local —familiaridad con las sedes, logística de viaje y apoyo del público— no puede subestimarse. Sin embargo, Estados Unidos ha tenido históricamente dificultades con la disciplina táctica y la organización defensiva que los equipos sudamericanos aportan a los partidos mundialistas.

El estilo de contragolpe de Paraguay podría ser perfectamente adecuado para este partido. Si Estados Unidos presiona agresivamente frente a su público local, dejará espacios detrás de su línea defensiva que Almirón, Enciso y Romero pueden explotar. La clave para Paraguay será sobrevivir la presión inicial, mantenerse compacto y esperar los momentos para golpear, exactamente el enfoque que produjo victorias sobre Argentina y Uruguay en las eliminatorias.

Australia — Un choque de estilos

Australia presenta un desafío diferente. Los Socceroos son un equipo físico y bien organizado que ha mejorado significativamente en los últimos años, con jugadores compitiendo en la Premier League, La Liga y otras ligas europeas de primer nivel. Su estilo es directo y agresivo, construido alrededor de ganar duelos aéreos, presionar alto y utilizar la velocidad por las bandas.

Para Paraguay, este partido podría convertirse en una batalla física en el mediocampo —un duelo de entradas, intercepciones y segundas pelotas que se ajusta al enfoque defensivo agresivo de La Albirroja. Los 217 duelos ganados por Paraguay en las eliminatorias sugieren que no se intimidarán ante la fisicalidad de Australia, y su capacidad para defender jugadas a balón parado —crucial contra un equipo que genera una amenaza aérea significativa— será puesta a prueba.

La preocupación es que el juego directo de Australia podría saltarse por completo la presión en mediocampo de Paraguay, con balones largos por encima buscando el espacio detrás de la línea defensiva paraguaya. Morínigo necesitará asegurarse de que sus centrales, liderados por Gómez, mantengan una línea alta disciplinada o retrocedan lo suficiente para lidiar con los balones jugados a sus espaldas.

Turquía — Calidad europea y ambición

Turquía es el caballo negro del Grupo D. Un plantel talentoso con jugadores en los mejores clubes europeos, Turquía combina calidad técnica con intensidad física y una cultura futbolística apasionada que prospera en entornos de torneo. Su clasificación a través de la UEFA demuestra su calidad, y llegarán a la Copa del Mundo con ambiciones genuinas de avanzar del grupo.

Para Paraguay, el partido contra Turquía podría ser el encuentro tácticamente más complejo del grupo. La capacidad de Turquía para controlar la posesión y generar ocasiones a través de movimientos de pase intrincados pondrá a prueba la disciplina defensiva de Paraguay al límite. La batalla en el mediocampo será crucial: si Turquía logra dominar el centro de la cancha, la amenaza de contragolpe de Paraguay quedará neutralizada.

Sin embargo, las vulnerabilidades defensivas de Turquía —un rasgo común entre equipos técnicamente dotados que priorizan el ataque— podrían jugar a favor de Paraguay. Si La Albirroja logra capear el temporal y golpear a Turquía en la transición, el mismo enfoque que funcionó contra Argentina y Uruguay podría producir resultados contra la oposición europea.

Panorama general

El Grupo D es posiblemente el grupo más equilibrado de la Copa del Mundo 2026. No hay un favorito claro, y los cuatro equipos tienen posibilidades realistas de avanzar. Para Paraguay, esto es tanto una oportunidad como un peligro: el grupo es ganable, pero no hay tres puntos garantizados contra ningún rival.

El escenario más probable ve a Paraguay compitiendo por el segundo lugar detrás de Estados Unidos, con Australia y Turquía también en la pelea. La solidez defensiva de Paraguay les da un piso: es poco probable que sean humillados en cualquier partido, pero su baja tasa goleadora significa que no pueden permitirse arranques lentos ni déficits tempranos.

Si Paraguay puede replicar su forma de las eliminatorias —manteniendo la valla invicta, manteniéndose disciplinado y aprovechando sus oportunidades cuando lleguen— avanzar del Grupo D es completamente alcanzable. Dos empates y una victoria, o incluso tres empates y resultados favorables en otros grupos, podrían ser suficientes en el formato expandido de 48 equipos.

Fortalezas que hacen de Paraguay un rival difícil

Registro defensivo de élite construido sobre el esfuerzo colectivo. Las 10 vallas invictas de Paraguay en 18 eliminatorias (55.6%), el porcentaje de atajadas del 85.1% y apenas 0.56 goles recibidos por cada 90 minutos representan una de las mejores campañas defensivas de cualquier equipo en la Copa del Mundo 2026. Esto no es producto de un solo jugador destacado: es un compromiso sistémico con la organización defensiva que hace a Paraguay extraordinariamente difícil de vulnerar.

Capacidad comprobada para vencer a los mejores. Paraguay derrotó a Argentina 2-1 en casa y a Uruguay 2-0 en casa durante las eliminatorias, resultados que demuestran que La Albirroja puede competir y vencer a los mejores equipos del mundo cuando su plan de juego funciona. No fueron victorias afortunadas; fueron el producto de una defensa disciplinada y un contragolpe clínico que cualquier rival mundialista debería respetar.

217 duelos ganados — implacables en la disputa. La cantidad de duelos ganados por Paraguay en las eliminatorias está entre las más altas de cualquier participante mundialista, reflejo de un equipo que compite ferozmente por cada balón. Esta intensidad física, combinada con 158 intercepciones, crea un entorno en el mediocampo profundamente incómodo para rivales que dependen de la posesión y el pase corto.

Hambre y motivación por el regreso al torneo. Después de 16 años sin fútbol mundialista, los jugadores y aficionados de Paraguay cargan con una intensidad emocional que no debe subestimarse. El deseo de demostrar que la clasificación no fue casualidad, de recompensar a una nación que ha esperado desde 2010 y de escribir un nuevo capítulo en la historia del fútbol paraguayo proporciona una ventaja motivacional que selecciones más establecidas en Copas del Mundo pueden carecer.

El liderazgo de Gustavo Gómez en 17 partidos como capitán. Contar con un capitán que jugó prácticamente cada minuto de las eliminatorias —liderando al equipo en 17 de 20 partidos— proporciona continuidad, autoridad y organización defensiva que el dinero no puede comprar. La presencia de Gómez asegura que la estructura defensiva de Paraguay se mantenga intacta incluso bajo la presión más intensa.

Debilidades y riesgos

La deficiencia goleadora es la limitación definitoria. Paraguay anotó apenas 14 goles en 18 eliminatorias (0.78 por cada 90) y 16 en 20 partidos en total (0.8 por partido). En la Copa del Mundo, donde un solo gol puede determinar el avance o la eliminación, esta incapacidad crónica para anotar de manera consistente es la vulnerabilidad más significativa de Paraguay. No pueden depender de victorias por 1-0 en cada partido.

La dependencia excesiva del contragolpe genera previsibilidad. El enfoque táctico de Paraguay —defender en bloque bajo, absorber presión, contraatacar— es efectivo pero unidimensional. Cuando los rivales se niegan a comprometer jugadores en ataque y en cambio se repliegan, Paraguay carece de las herramientas creativas para desarmar defensas organizadas mediante la construcción paciente. Los siete empates en las eliminatorias, muchos de ellos de marcador bajo, ilustran esta limitación.

Riesgo disciplinario por el estilo agresivo. Con 247 faltas cometidas, 36 tarjetas amarillas y 2 rojas en 18 eliminatorias, Paraguay juega con un estilo físicamente agresivo que arriesga acumular suspensiones en la Copa del Mundo. Las regulaciones disciplinarias de la FIFA establecen que dos tarjetas amarillas en los partidos de fase de grupos resultan en una suspensión de un partido, y el enfoque de Paraguay hace que esto sea casi una certeza para varios jugadores.

Profundidad de plantel limitada en comparación con los rivales del grupo. Si bien el once titular de Paraguay es competitivo, la profundidad de su plantel no iguala la de Estados Unidos, Turquía o incluso Australia. Lesiones de jugadores clave —particularmente Gómez en la defensa o Silva en el arco— podrían disminuir significativamente la efectividad de Paraguay, ya que los reemplazos podrían no mantener el mismo nivel de organización defensiva.

Dieciséis años sin experiencia mundialista. La última aparición de Paraguay en una Copa del Mundo fue en 2010, lo que significa que ningún jugador actual del plantel tiene experiencia mundialista. Las presiones únicas del torneo —el escenario global, la intensidad del fútbol eliminatorio, las exigencias físicas de jugar cada tres o cuatro días— son incógnitas para este grupo. Cómo manejen esa presión será un factor significativo en su campaña.

Posibilidades de Paraguay en la Copa del Mundo 2026

El techo realista de Paraguay en la Copa del Mundo 2026 es una aparición en los Dieciseisavos de Final, con una posibilidad remota de alcanzar los Octavos de Final si el sorteo es favorable. Su calidad defensiva es genuina y ha sido probada en el crisol de las eliminatorias de la CONMEBOL, y en un grupo sin un favorito dominante, avanzar es un objetivo realista y alcanzable.

El piso es una eliminación en fase de grupos con tres empates de marcador bajo o derrotas ajustadas, un escenario donde la incapacidad de Paraguay para anotar les cuesta a pesar de mantener los partidos cerrados. El promedio de 0.8 goles por partido de las eliminatorias simplemente no es suficiente para garantizar el avance, incluso en un formato donde los terceros de grupo pueden clasificar.

La clave de la campaña de Paraguay radica en su partido inaugural. Un resultado positivo —idealmente una victoria, pero incluso un empate competitivo— calmaría los nervios, validaría el logro clasificatorio y le daría al plantel la confianza para afrontar los partidos restantes del grupo con convicción. Una derrota en el debut, particularmente una abultada, podría quebrar la frágil confianza de un equipo que regresa al escenario mundialista después de 16 años.

Lo que hace fascinante a Paraguay es el contraste entre sus limitaciones y su potencial. Sobre el papel, son uno de los equipos más débiles de la Copa del Mundo 2026 en términos de valor de plantel y calidad ofensiva. En la práctica, son un equipo que venció a Argentina y Uruguay en las eliminatorias, que mantuvo más vallas invictas que casi cualquier otro y que posee una resiliencia defensiva forjada en el fuego del fútbol sudamericano.

Paraguay no ganará la Copa del Mundo 2026. Pero podría hacerle la vida imposible a cada equipo que enfrente, arrancar resultados que desafíen las predicciones previas al torneo y recordarle al mundo que el fútbol no siempre se trata del equipo con más talento: a veces se trata del equipo que pelea más fuerte, defiende mejor y se niega a perder. Esa es la identidad de Paraguay, y en la Copa del Mundo 2026, podría llevarlos más lejos de lo que cualquiera espera.

Preguntas frecuentes

¿En qué grupo está Paraguay en la Copa del Mundo 2026?

Paraguay está en el Grupo D junto a Estados Unidos, Australia y Turquía. El grupo es considerado uno de los más equilibrados del torneo, sin un favorito abrumador y con los cuatro equipos capaces de avanzar.

¿Cuándo fue la última vez que Paraguay participó en un Mundial?

La última aparición de Paraguay en una Copa del Mundo fue en el Mundial de Sudáfrica 2010, donde alcanzaron los cuartos de final antes de caer ante España 1-0. El torneo de 2026 marca su regreso tras una ausencia de 16 años que abarcó tres Mundiales consecutivos sin clasificar (2014, 2018, 2022).

¿Quién es el director técnico de Paraguay en la Copa del Mundo 2026?

Alfredo Morínigo dirige a Paraguay en la Copa del Mundo 2026. Su enfoque pragmático y defensivo guió a La Albirroja a través de las eliminatorias de la CONMEBOL con 10 vallas invictas en 18 partidos y victorias destacadas sobre Argentina (2-1) y Uruguay (2-0).

¿Quiénes son los jugadores clave de Paraguay para la Copa del Mundo 2026?

El capitán Gustavo Gómez (Palmeiras) lidera la defensa, Miguel Almirón aporta experiencia en el mediocampo, Julio Enciso (Brighton) es el emocionante joven talento ofensivo, Ángel Romero (Corinthians) ofrece versatilidad en el ataque, y el arquero Antony Silva registró un porcentaje de atajadas del 85.1% en las eliminatorias.

¿Cómo clasificó Paraguay a la Copa del Mundo 2026?

Paraguay clasificó a través de las eliminatorias sudamericanas de la CONMEBOL con un registro de 7 victorias, 7 empates y 4 derrotas en 18 partidos. Anotaron 14 goles y recibieron apenas 10, manteniendo 10 vallas invictas. Los resultados clave incluyeron una victoria 2-1 en casa sobre Argentina y un triunfo 2-0 en casa ante Uruguay.

¿Cuál es el mejor resultado de Paraguay en una Copa del Mundo?

El mejor resultado de Paraguay en una Copa del Mundo es alcanzar los cuartos de final, logro que consiguieron en 2010 en Sudáfrica. Han clasificado a ocho Mundiales en total (1930, 1950, 1958, 1986, 1998, 2002, 2006, 2010) y el torneo de 2026 será su novena participación.

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