Deniz Undav protagonizó una espectacular doblete tardía para impulsar a Alemania sobre Côte d’Ivoire en un apasionante encuentro del grupo de la Copa Mundial FIFA 2026, asegurando una victoria por 2-1 que les clasifica para la fase eliminatoria. Los cuatro veces campeones del mundo iban perdiendo al descanso tras el gol de Franck Kessié para los marfileños, pero las intervenciones de Undav en los minutos 68 y 94 dieron la vuelta al marcador. Para el equipo de Julian Nagelsmann, supone su primera presencia en los octavos del Mundial en doce años — un hito de enorme trascendencia dado sus recientes tropiezos en torneos.
El difícil camino de Alemania hacia los octavos
Alemania llegó a este Mundial cargando con el peso de las expectativas, aunque también con una ansiedad genuina. Los cuatro veces campeones habían sufrido eliminaciones consecutivas en fase de grupos en Rusia y Catar — una humillación sin precedentes en su historia, dado que antes de 2018 jamás habían caído en la primera ronda. Ninguna selección ha alcanzado tantas semifinales del Mundial como Alemania, con 13 presencias en esa fase; solo Brasil se acerca, con 11.
Sin embargo, las preocupaciones en torno a esta plantilla eran considerables. Nagelsmann tuvo que convencer a un Manuel Neuer de 40 años para que regresara de casi dos años de retiro internacional, simplemente para cubrir el puesto de portero. Las lesiones habían apartado a los jugadores creativos Serge Gnabry y Lennart Karl, mientras persistían las dudas sobre el rendimiento de Jamal Musiala y Florian Wirtz. La ausencia de un delantero centro natural y dominante añadía más incertidumbre, y el propio seleccionador nunca había silenciado del todo a sus críticos — ni en la selección ni durante su etapa anterior en el Bayern de Múnich.
También había una desconexión cultural más amplia con la que lidiar. El público alemán parecía en gran medida indiferente a esta edición del equipo y al propio torneo — un contraste llamativo con la apasionada implicación que antaño definía la relación del país con su selección. Y sin embargo, la pregunta de si Alemania podía seguir produciendo un jugador capaz de decidir un partido por pura brillantez individual seguía sin respuesta.
Un inicio animado y el gol marfileño
Con una alineación sin cambios que llegaba con la confianza de haber goleado 7-1 a Curaçao seis días antes, Alemania salió con determinación. A los 15 segundos, Kai Havertz probó al portero con un disparo especulativo que se fue alto. Joshua Kimmich lanzó después un preciso centro que Havertz remató con la cabeza bien colocado, pero Yahia Fofana realizó una parada magnífica. Musiala encontró un pequeño espacio en el borde del área marfileña, pero su intento se fue desviado.
El ritmo del partido se vio interrumpido por una pausa de hidratación ordenada por el árbitro paraguayo Juan Gabriel Benítez — una decisión que generó un audible descontento entre el público casi lleno, dadas las agradables condiciones alrededor del estadio junto al lago. La interrupción pareció decantar el impulso de forma decisiva. En el minuto 30, el joven Yan Diomande, de 19 años — la presencia más dinámica de Côte d’Ivoire — se deshizo de Kimmich y lanzó un centro raso a Amad Diallo. El extremo del Manchester United tuvo dificultades para controlar el balón, y su eventual disparo fue bloqueado por Nathaniel Brown, pero Kessié estaba perfectamente colocado para empujar el rechace a la red.
Goles anulados y tensión en el descanso
La respuesta alemana fue inmediata pero infructuosa. En el minuto 39, Musiala fue penalizado por una falta sobre Odilon Kossounou, anulando lo que habría sido el empate después de que Havertz hubiera batido a Fofana. Los marfileños, viendo la oportunidad, comenzaron a invitar deliberadamente a la presión — atrayendo a diez jugadores alemanes de campo hasta su propio tercio defensivo, con Neuer aventurándose casi hasta la línea de medio campo — antes de lanzar rápidos contraataques. La falta de precisión en esas transiciones, sin embargo, impidió a Côte d’Ivoire ampliar su ventaja.
El triple cambio de Nagelsmann da la vuelta al partido
El punto de inflexión llegó en el minuto 60, cuando Nagelsmann introdujo tres sustitutos simultáneamente, inyectando energía fresca y verticalidad al juego alemán. El impacto fue inmediato y decisivo. “Estoy muy contento por todo el equipo porque cada jugador que entró al partido fue importante”, reflexionó el seleccionador después. “En la segunda parte fuimos mucho más activos y asumimos más riesgos porque realmente queríamos ganar.”
El empate llegó cuando el suplente Nadiem Amiri encontró al también suplente Undav dentro del área, y el delantero ejecutó un preciso remate desde corta distancia. A partir de ese momento, Alemania dominó el juego, con el equipo de Emerse Faé visiblemente desfalleciendo, su juego de presión perdiendo la amenaza de antes.
Un final frenético y el gol de la victoria de Undav
Los minutos finales fueron trepidantes. Côte d’Ivoire estuvo a punto de llevarse los tres puntos en un contragolpe tardío, pero Simon Adingra dudó demasiado con el balón y la ocasión se esfumó. En el otro extremo, tanto Brown como Amiri fueron detenidos por Fofana antes de que Undav, recibiendo un pase de Nmecha, girara con rapidez y disparara a puerta para completar su doblete en el minuto 94.
“Hay cierta frustración tras esta derrota”, admitió Faé en su valoración posterior al partido. “Pero junto a esa frustración, hay un orgullo genuino por cómo jugaron mis jugadores ante uno de los grandes favoritos del torneo. Creo que esta derrota nos servirá para lo que queda de competición.” Côte d’Ivoire se enfrentará ahora a Curaçao el jueves, con la clasificación para la fase eliminatoria — algo que la selección nunca ha logrado en un Mundial — todavía al alcance.
La identidad de torneo de Alemania, reafirmada
Nagelsmann se mostró comedido pero satisfecho. “Ganamos merecidamente”, dijo. “Los chicos pusieron mucho de su parte.” A pesar de todas las dudas que habían rodeado a esta plantilla, el resultado subrayó una verdad en la que el fútbol alemán lleva mucho tiempo apoyándose: cuando más importa, Die Mannschaft encuentra la manera. Se llaman a sí mismos una Turniermannschaft — un equipo hecho para los torneos — y habiendo alcanzado ahora la fase eliminatoria del Mundial por primera vez desde que levantaron el trofeo en 2014, esa identidad vuelve a sentirse, una vez más, completamente justificada.

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