Tras más de dos años en Arabia Saudí, Cristiano Ronaldo está a punto de conquistar su primer título importante con Al-Nassr en la Saudi Pro League. Con tan solo tres jornadas por disputarse, su club mantiene una ventaja de cinco puntos sobre su rival ciudadano Al-Hilal, aunque la diferencia podría reducirse dado que el segundo clasificado tiene un partido pendiente. El enfrentamiento directo entre ambos clubes está programado para el próximo martes, y bien podría decidir el destino del campeonato.
Una carrera por el título ensombrecida por acusaciones de manipulación
El tramo final de la temporada de la Saudi Pro League ha quedado marcado por las acusaciones de que el desenlace está siendo orquestado a favor del club de Ronaldo. Ivan Toney, que ha marcado 27 goles con Al-Ahli en lo que va de temporada, ha sido uno de los críticos más contundentes. A pesar de su prolífica actuación, el conjunto de Jeddah ha quedado fuera de la lucha por el título en lo que hasta hace apenas unas semanas era una batalla entre cuatro clubes.
El punto de inflexión llegó tras un empate a 1 frente al Al-Fayha a principios de abril, cuando varias decisiones sobre penaltis controvertidos no fueron concedidas. El internacional inglés no se contuvo. Según la información disponible, Toney afirmó que el árbitro le había dicho a su equipo que se concentrara en la Liga de Campeones de la AFC en lugar del título doméstico, añadiendo que la influencia detrás de tales decisiones era evidente. Cuando se le preguntó quién salía beneficiado, señaló inequívocamente hacia Al-Nassr.
El extremo brasileño Galeno se sumó a la frustración de su compañero y recurrió a las redes sociales para acusar a las autoridades de intentar entregar el trofeo a una sola persona por cualquier medio. Describió la situación como una falta total de respeto hacia Al-Ahli como club. El comité disciplinario y de ética de la Federación Saudí de Fútbol sancionó posteriormente a ambos jugadores por sus declaraciones públicas.
Resulta llamativo que el propio Al-Hilal ocupe el segundo puesto de la tabla sin haber perdido ninguno de sus 30 partidos de liga bajo las órdenes del técnico Simone Inzaghi, una hazaña que, sin embargo, no ha aliviado la presión sobre el entrenador italiano. Su partido pendiente frente a Al-Nassr el próximo martes se perfila como el momento decisivo de toda la temporada.
El duelo en Riad y la respuesta de Ronaldo
A pesar de su decepción en el plano doméstico, Al-Ahli tuvo motivos para celebrar en el ámbito continental. El club se alzó con el título de la Liga de Campeones de la AFC el 25 de abril, y cuando viajó a Riad cuatro días después para enfrentarse a Al-Nassr, sus aficionados se encargaron de que la hinchada local lo supiera. El defensor Merih Demiral paseó su medalla de campeón ante los seguidores de Al-Nassr, un recordatorio elocuente de que el club riyadí nunca ha conquistado la máxima competición de clubes de Asia, aunque está llamado a disputar la final de la AFC Champions League Two contra el Gamba Osaka de Japón el 16 de mayo.
Sin embargo, Al-Nassr tuvo la última palabra esa noche. Los goles de Ronaldo —el número 970 de su carrera profesional— y de Kingsley Coman, que marcó en el tiempo de descuento, sellaron una victoria por 2-0 en un encuentro muy tenso. El exdelantero del Bayern de Múnich celebró su tanto justo delante de Toney, y Ronaldo se unió a la provocación tras el pitido final del árbitro.
El propio Ronaldo se pronunció sobre la polémica en torno a la carrera por el título. Argumentó que la oleada de quejas estaba perjudicando la reputación de la liga, insistiendo en que el fútbol es un deporte competitivo y no un conflicto. Afirmó haber sido testigo de muchos episodios preocupantes a lo largo de la temporada y que tenía intención de hablar una vez que esta concluyera. También arremetió contra los jugadores que habían ventilado sus quejas en las redes sociales, sugiriendo que ese comportamiento iba en contra de las ambiciones más amplias de la liga.
La cambiante estrategia del PIF y el trasfondo político
El contexto político que rodea la carrera por el título es igualmente relevante. Se ha sabido que a principios de año, Ronaldo se ausentó de dos partidos de liga, con informaciones que apuntaban a que estaba descontento con el trato preferencial que el Fondo de Inversión Pública (PIF) dispensaba a Al-Hilal mientras el fondo aún controlaba los cuatro clubes del llamado “Big Four”.
La situación ha evolucionado considerablemente desde entonces. El mes pasado, el PIF vendió el 70% de Al-Hilal a Kingdom Holding Company, empresa controlada por el príncipe al-Waleed bin Talal, miembro de la familia real saudí. El fondo describió la operación como coherente con su estrategia de generar rendimientos y redirigir capital dentro de la economía doméstica, en línea con sus objetivos de impulsar el desarrollo y la diversificación de Arabia Saudí.
Si el aparente cambio de humor de Ronaldo está relacionado con este traspaso de propiedad sigue siendo una cuestión abierta. Lo que sí está claro es que, en un momento en que el PIF está reduciendo ciertos compromisos deportivos, una de sus adquisiciones más destacadas está en posición de protagonizar un logro de gran repercusión mediática, mientras la carrera por el título más polémica que se recuerda en la liga se encamina hacia un desenlace dramático.

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