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El gol de Martinelli en el tiempo de descuento envía a Brasil a los octavos de final a costa de Japón

Mason Hart
Mason Hart
Publicado: 30.06.2026 Actualizado: 15.09.2026

Gabriel Martinelli anotó un gol decisivo en los últimos instantes para asegurar el pase de Brasil a los octavos de final del Mundial, culminando una remontada dramática después de que los sudamericanos hubieran ido perdiendo al descanso. El equipo de Carlo Ancelotti demostró una vez más su capacidad para sacar resultados incluso cuando está lejos de su mejor nivel, apoyándose en la brillantez individual y los ajustes tácticos para superar a un resistente Japón.

La disciplinada actuación de Japón en la primera mitad

Japón salió al partido con un claro esquema defensivo, replegándose en bloque y presionando en ráfagas cortas e intensas en lugar de comprometerse con una presión alta sostenida. Vinícius Júnior fue neutralizado con eficacia durante todo el primer período, con el central derecho Takehiro Tomiyasu y el carrilero Ritsu Doan combinándose para cerrar el pasillo que habitualmente explota.

Brasil dominó la posesión en los primeros compases, pero tuvo dificultades para convertirla en peligro real. Un disparo raso de Matheus Cunha fue despejado cómodamente por el portero Zion Suzuki, y más allá de eso, los sudamericanos raramente amenazaron. Japón, por el contrario, fue creciendo en el partido y comenzó a parecer el equipo más peligroso a medida que avanzaba la primera mitad.

El gol inaugural llegó en el minuto 29 y fue completamente merecido. El intento de pase de Danilo hacia la izquierda fue interceptado por Kaishu Sano, quien superó a Casemiro —quizás cauteloso tras una amonestación anterior— y disparó un tiro raso al ángulo desde justo fuera del área. Brasil estaba por detrás, y su eliminación más temprana en la historia del Mundial se convirtió de repente en una posibilidad real.

La renovación táctica de Ancelotti en el descanso lo cambia todo

La entrada de Endrick en el descanso, combinada con un cambio táctico a un 4-2-3-1, alteró por completo el aspecto del partido. Brasil comenzó a inundar el área con centros, y la estructura defensiva de Japón, anteriormente sólida, empezó a mostrar grietas bajo el bombardeo aéreo sostenido.

Bruno Guimarães puso a prueba a Suzuki con un cabezazo que requirió una gran parada, mientras que Casemiro tuvo un remate despejado sobre la línea de gol que casi rebotó dentro tras golpear al portero. El empate parecía inevitable, y llegó puntualmente en el minuto 56 cuando Casemiro cabeceó con potencia el pase elevado de Gabriel Magalhães. Vinícius recortó desde la izquierda, pero su remate de tacón fue desviado al poste por la mano izquierda de Suzuki.

Hajime Moriyasu respondió sustituyendo a los dos carrileros, y el flujo de ocasiones de Brasil se frenó temporalmente. Sin embargo, la amenaza que Japón había generado en la primera mitad había desaparecido por completo, y el gol de la victoria parecía solo cuestión de tiempo.

Los momentos decisivos: goles e incidencias clave

El gol ganador llegó en el tiempo de descuento, en el minuto 95. Ao Tanaka perdió el balón en el borde de su propia área, y cuando el esférico fue desplazado por la zona, Bruno Guimarães tuvo la compostura de aguantar el juego y dar un pase a la izquierda para Gabriel Martinelli, quien introdujo el balón para enviar a Brasil a la siguiente ronda.

Anteriormente, Ayase Ueda había cabeceado un córner rozando el larguero, un momento que encapsuló la ambición de Japón en la primera mitad. El partido fue una historia de dos mitades contrastantes: el período inicial disciplinado y amenazante de Japón frente a la oleada dominante e implacable de Brasil en la segunda parte.

La persistente barrera de Japón en la fase eliminatoria

Japón nunca ha ganado un partido eliminatorio en un Mundial, un hecho que el seleccionador Hajime Moriyasu reconoció abiertamente que se ha convertido en un obstáculo psicológico para el equipo. Su declaración previa al torneo de que Japón debería aspirar al título fue ampliamente interpretada como un intento deliberado de cambiar el enfoque mental del equipo en torno a este problema. La barrera sigue en pie, pero esta actuación se erige como posiblemente la mejor que Japón ha ofrecido en un Mundial.

El logro es aún más notable dado que fue contra Brasil —la única nación que ha participado en todas las ediciones del torneo y el equipo más laureado de su historia—. Brasil nunca había fallado anteriormente en alcanzar los octavos de final, y solo en dos ocasiones había terminado fuera de los ocho mejores. Perder un partido eliminatorio muy disputado contra semejante rival, y hacerlo además con tres jugadores creativos clave lesionados, no es motivo de vergüenza.

Las fortalezas, debilidades y el camino por delante de Brasil

Brasil se enfrentará ahora a los ganadores del partido del martes entre Côte d’Ivoire y Noruega en la siguiente ronda. Sin embargo, persisten las dudas. Cinco de los seis jugadores defensivos del once inicial tenían más de 30 años, y la actuación de la primera mitad dejó al descubierto vulnerabilidades significativas, especialmente en el centro del campo. El equipo pareció lento, descoordinado e incapaz de imponerse ante un rival bien organizado.

Sin embargo, la transformación en la segunda mitad fue contundente. Una vez que Ancelotti realizó sus ajustes y Brasil encontró su ritmo, su calidad atacante fue innegable. El patrón es familiar: los equipos de Ancelotti en el Real Madrid eran conocidos por coquetear con el peligro antes de acabar imponiéndose, y así ganaron múltiples títulos de la Champions League. Si Brasil puede mantener este enfoque hasta conquistar un sexto Mundial está por verse, pero la evidencia hasta ahora sugiere que el método, por muy angustiante que sea, sigue funcionando.

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