Un giro tardío y espectacular en Fir Park ha relanzado el desafío del Celtic por el título de la Scottish Premiership, después de que Kelechi Iheanacho transformara un penalti en el tiempo añadido tras una intervención del VAR para sellar un triunfo de remontada ante Motherwell. El resultado significa que los actuales campeones solo necesitan una victoria en su último partido para alzarse con el título.
El penalti que lo cambió todo
El momento decisivo llegó nueve minutos después del tiempo reglamentario, cuando el árbitro John Beaton fue llamado al monitor de la banda por el asistente de vídeo Andrew Dallas. El excentrocampista del Hearts Sam Nicholson fue sancionado por mano al intentar despejar el balón de cabeza, con el esférico golpeando su brazo levantado justo frente a su cara. Iheanacho se acercó al punto de penalti con calma y ejecutó el lanzamiento a la perfección, desatando una invasión de campo por parte de la afición visitante.
El drama había ido creciendo a lo largo de una segunda parte de enorme tensión. Otro exjugador del Hearts, Liam Gordon, había parecido asestar un golpe definitivo a las aspiraciones del Celtic cuando marcó el gol del empate en el minuto 85. En ese momento, el equipo de Glasgow se enfrentaba a la perspectiva de necesitar ganar al Hearts por tres goles de diferencia en la última jornada, un escenario que parecía cada vez más improbable.
Cómo se desarrolló el partido
Motherwell salió al campo con confianza, luciendo su equipación azul original para conmemorar el 140 aniversario del club, y dominó los primeros compases del encuentro. Elliot Watt adelantó a los locales en el minuto 17 con un potente voleo desde 22 metros que no dejó ninguna opción al portero del Celtic.
El Celtic tardó en encontrar su ritmo, con la inquietud extendiéndose entre la afición desplazada, especialmente cuando llegaron las noticias de que el Hearts había tomado una amplia ventaja en Tynecastle, donde acabaría ganando 3-0. Sin embargo, los visitantes fueron creciendo en el partido conforme avanzaba la primera parte. Daizen Maeda desperdició una ocasión antes de marcar en el minuto 41, enviando el balón al fondo de la red tras un rebote favorable cuando Callum Slattery regresó para disputar el balón a Yang Hyun-jun.
Arne Engels estuvo cerca de poner al Celtic por delante antes del descanso, lanzando el balón al larguero tras una colisión entre Maeda y el portero del Motherwell Calum Ward después de un pase en globo de Callum McGregor.
En la segunda parte, el Celtic presionó hacia adelante pero dejó espacios a sus espaldas. Slattery habilitó a Elijah Just por el carril izquierdo, y el internacional neozelandés se internó por dentro de Auston Trusty antes de perder el equilibrio en el momento clave, lo que permitió a McGregor recuperarse y realizar una intervención decisiva. El Motherwell siguió amenazando con una serie de combinaciones de pases incisivas, aunque Slattery resbaló justo cuando estaba a punto de disparar desde 15 metros.
Benjamin Nygren protagonizó un momento de brillantez individual en el minuto 58, rematando de forma espectacular desde 25 metros para devolver la ventaja a los locales. Con la diferencia de goles ya sin importancia siempre que el Celtic sumara los tres puntos, los visitantes se centraron en contener a sus rivales, pero la presión local no cesó. Watt golpeó el larguero con un disparo desviado antes de que el portero del Celtic Viljami Sinisalo despejara sobre la línea el remate de cabeza de Tawanda Maswanhise. Sinisalo realizó después una parada extraordinaria con una mano para negar a Just, pero Gordon acabó marcando tras dos rechaces consecutivos a Maswanhise.
Reacciones encontradas e implicaciones en la lucha por el título
El entrenador del Celtic, Martin O’Neill, reconoció que había temido que la lucha por el título estuviera prácticamente perdida antes del dramático giro final. “Creo que sabíamos que teníamos que ganar los dos partidos, de lo contrario todo habría terminado”, declaró. “Es emocionante llevarlo hasta el último partido y creo que los jugadores tienen mucha confianza en que pueden lograrlo. Tenemos que ganar el partido. El Hearts no, pero al menos hemos llegado hasta aquí. Es bonito disputar el último partido, algo que hace cinco o seis semanas parecía muy lejano. Creo que tenemos posibilidades, jugamos en casa. El ambiente será fantástico.”
Sobre la decisión del penalti, O’Neill reconoció las limitaciones de la tecnología en la banda: “Los chicos tienen un pequeño monitor. Es muy pequeño. Realmente no puedo verlo bien. Necesito otras gafas para verlo. Los chicos pensaron que era mano, también codo.”
El entrenador del Motherwell, Jens Berthel Askou, fue mucho menos comedido en su valoración. “Creo que es una de las peores decisiones que he visto en mi carrera, teniendo en cuenta todo”, afirmó el técnico danés con contundencia.
El resultado tiene implicaciones significativas más allá de la lucha por el título. El Motherwell estaba a punto de asegurarse una plaza europea momentos antes de que se señalara el penalti, pero su situación se complicó aún más con la victoria tardía del Hibernian en Ibrox. El club de Lanarkshire debe ahora evitar la derrota en Easter Road el sábado para asegurar el cuarto puesto. Mientras tanto, el Celtic afronta la última jornada con un objetivo claro: ganar al Hearts en casa y la Scottish Premiership será suya.
Para O’Neill, la ocasión tiene una resonancia personal especial. Su anterior visita a Fir Park como entrenador del Celtic terminó con una dolorosa derrota en la temporada 2004-05, cuando el doblete tardío de Scott McDonald entregó el campeonato al Rangers en los últimos compases. Esta vez, el guion ha sido reescrito, aunque el capítulo final aún está por escribirse.

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