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El plan B de Brasil para el Mundial: ¿quién reemplaza a Estêvão si no puede jugar?

Mason Hart
Mason Hart
Publicado: 01.05.2026 Actualizado: 15.09.2026
Estêvão

Una lesión en el isquiotibial sufrida por Estêvão durante la derrota de Chelsea por 1-0 ante el Manchester United el 18 de abril ha sumado una nueva preocupación para el seleccionador de Brasil, Carlo Ancelotti, de cara al Mundial de la FIFA de este verano. La situación se agrava con la casi segura baja del defensa central del Real Madrid Éder Militão, lo que deja la preparación de la Seleção bajo una presión considerable.

El formato de 26 jugadores en la convocatoria le da a Ancelotti margen para adoptar una postura de espera, algo característico de su estilo como entrenador. Si el joven extremo podrá estar listo para la fase de grupos, o al menos para la fase eliminatoria, sigue siendo una incógnita. Mientras tanto, ha surgido la habitual tensión entre club y selección: Chelsea prefiere gestionar la rehabilitación del jugador en Londres, mientras que Brasil —y el propio Estêvão— exploran otras opciones. Ambas partes parecen haber descartado la cirugía, pero si el club accederá a cederlo para que reciba tratamiento en Brasil sigue sin resolverse.

Esperanzas de recuperación y el peso de la historia

La importancia de Estêvão en los planes de Ancelotti es difícil de exagerar. Su primer partido como titular con Brasil se produjo en el debut de Ancelotti al frente de la selección, frente a Ecuador el pasado junio. Entre septiembre y noviembre, marcó cinco goles con la selección nacional, una cifra que a Vinícius Júnior le llevó aproximadamente cinco años y cerca de 30 partidos alcanzar. Se esperaba ampliamente que fuera titular en el Mundial.

Los precedentes históricos ofrecen cierto aliento. En 2002, ni el Inter de Milán ni el Barcelona creían que Ronaldo y Rivaldo estuvieran físicamente en condiciones de competir en el torneo. El cuerpo técnico de preparación física de Brasil intervino, trabajó con ambos jugadores y el equipo acabó proclamándose campeón. Un paralelismo más lejano se remonta a 1958, cuando un Pelé de 17 años llegó al Mundial de Suecia con una lesión. Se debatió la posibilidad de dejarlo fuera de la convocatoria, pero se decidió mantenerlo. Un tratamiento intensivo le permitió incorporarse a la competición a partir del tercer partido y, finalmente, lideró a Brasil hacia el primero de sus cinco títulos mundiales. La juventud de Estêvão se considera igualmente un activo en su recuperación.

El plan B: alternativas, dilemas tácticos y equilibrio en el mediocampo

Si Estêvão no estuviera disponible, el principal beneficiado sería probablemente Rayan, un joven extremo del Bournemouth que también es zurdo y actúa por la banda derecha. Causó una buena impresión como suplente en su debut ante Croacia el mes pasado. Por delante de él en la jerarquía de la convocatoria se encuentra, sin embargo, Luiz Henrique, del Zenit de San Petersburgo, quien tuvo un papel central en el doblete del Botafogo en la Copa Libertadores y la liga brasileña en 2024. Su mayor valor para Brasil ha llegado como revulsivo desde el banquillo, lo que le hace más adecuado para entrar en juego ante rivales fatigados.

La cuestión de Neymar es independiente. Ancelotti ha sido explícito: no considera al jugador de 34 años —que disputó su último partido con Brasil en octubre de 2023 antes de sufrir una grave lesión— como un extremo. Su sistema exige que los jugadores de banda contribuyan defensivamente, un requisito que no se ajusta al perfil de Neymar. Una convocatoria sigue siendo posible, pero solo si Neymar puede demostrar su valor en una función diferente.

El problema táctico de fondo tiene que ver con el previsto cuarteto ofensivo de Brasil formado por Estêvão, Raphinha, Matheus Cunha y Vinícius Júnior. Con una defensa de cuatro y cuatro atacantes, solo dos jugadores ocupan el centro del mediocampo. Ancelotti es consciente del riesgo: presenció el último partido bajo su predecesor Dorival Junior, en el que Argentina desmanteló a Brasil por 4-1, e identificó la falta de cobertura defensiva en el mediocampo como un fallo crítico. Su primer acto como seleccionador fue recuperar a Casemiro para dar estructura al equipo. Sin embargo, Casemiro, que abandonará el Manchester United al final de la temporada, tiene ahora 34 años. El Mundial se disputará con un calor extremo al final de una larga temporada, condiciones que plantean dudas legítimas sobre su resistencia. Vale la pena recordar que cuando Brasil ganó el Mundial de 1994 en Estados Unidos, priorizó la solidez en el mediocampo sobre el despliegue ofensivo.

Una solución plausible, si Estêvão se pierde el torneo, sería reposicionar a Raphinha en su antiguo rol de extremo derecho, liberando espacio para un centrocampista adicional junto a Casemiro y Bruno Guimarães. Lucas Paquetá es uno de los candidatos para ese puesto. Otro es Danilo, ex jugador del Nottingham Forest y actualmente en un estado de forma sobresaliente con el Botafogo, quien aprovechó su oportunidad de manera convincente cuando fue convocado para los amistosos de marzo. Neymar también podría ser considerado en una posición de centrocampista, si logra convencer a Ancelotti de su disposición en el tiempo limitado que queda.

El propio Ancelotti sabe lo que significa ver un Mundial truncado por una lesión, algo que vivió como jugador durante el Mundial de 1990 en su Italia natal. Décadas después, afronta el desafío desde el otro lado de la banda, encargado de gestionar las consecuencias de las desgracias ajenas. Su respuesta, como siempre, será mesurada, metódica y guiada por los recursos a su disposición.

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