Tras 28 años alejada del mayor escenario del fútbol mundial, Austria aprovechó su esperado regreso con una trabajada victoria por 3-1 sobre Jordan en el Grupo J. El partido, disputado bajo el fresco cielo nocturno del Área de la Bahía de San Francisco, estuvo lejos de ser sencillo: Jordan demostró ser un rival tenaz en su debut histórico, y fue necesaria la irrupción en la segunda parte del suplente Marko Arnautovic para resolver definitivamente el encuentro.
El resultado supone un hito significativo para ambas selecciones: Austria recupera su lugar entre la élite mundial tras casi tres décadas de ausencia, mientras que Jordan —que competía en una Copa del Mundo por primera vez en su historia— mostró suficiente calidad para sugerir que su participación está lejos de haber terminado.
Schmid rompe el marcador con un disparo espectacular
Marcel Sabitzer fue el motor del juego ofensivo austriaco en los primeros compases, orquestando una sucesión de acciones amenazantes que mantuvieron la defensa jordana bajo presión constante. El gol llegó en el minuto 21, cuando Romano Schmid desató un potente disparo desde fuera del área y envió el balón al ángulo superior para adelantar a Austria.
Jordan había amenazado primero, con un veloz contraataque en el segundo minuto que terminó con el capitán Ehsan Haddad disparando raso pero desviado al lateral de la red. Ese aviso temprano no desestabilizó a Austria, que fue creciendo en el partido y se vio recompensada con el espectacular tanto de Schmid.
Jordan reacciona gracias al brillante gol de Olwan
La segunda parte comenzó con Jordan llevando la iniciativa, y empataron apenas cinco minutos después del reinicio. Ali Olwan se proyectó con potencia por la banda izquierda antes de soltar un exquisito disparo que rozó el palo largo y se coló en la red — un gol de auténtica calidad que silenció a los seguidores austriacos.
La velocidad de Jordan en el contraataque había sido una amenaza constante a lo largo del partido, con Olwan y Musa al-Taamari estirando repetidamente la línea defensiva austriaca. El empate se antojaba merecido, y durante un tiempo pareció que Jordan podría ir a por más.
Arnautovic cambia el partido desde el banquillo
La entrada de Marko Arnautovic en el descanso resultó ser el punto de inflexión. El veterano delantero de 37 años inyectó de inmediato urgencia al juego austriaco, y pareció haber restaurado la ventaja en el minuto 69 cuando empujó el balón a la red desde corta distancia — pero el VAR intervino y anuló el tanto al detectar un manotazo de Stefan Posch en la jugada previa.
El gol anulado no mermó la influencia de Arnautovic. Siete minutos después, su presión constante obligó al defensor Yazan Al-Arab a cometer un desafortunado autogol que devolvió la ventaja a Austria. Luego, en el tiempo de descuento — nada menos que 12 minutos después del 90 — Arnautovic se encargó de transformar un penalti y sentenciar el partido, poniendo el broche de oro a un marcador que reflejó la mayor solidez austriaca.
Reacciones: determinación en ambos bandos
El centrocampista austriaco Konrad Laimer reconoció la dificultad del encuentro tras el pitido final. “Sabíamos que iba a ser un partido difícil… hubo situaciones en las que hicimos un buen trabajo, y fases en las que estuvimos por debajo de nuestro nivel”, declaró. “Lo importante es la mentalidad de todo el equipo: nunca nos rendimos, seguimos hasta el final y al final salimos victoriosos.”
Para Jordan, la derrota fue dolorosa pero no desmoralizadora. Ali Olwan, que había sido el jugador más destacado de su equipo, se mostró desafiante: “No merecíamos perder en nuestra primera aparición en una Copa del Mundo — una participación histórica para nosotros. Aún tenemos dos partidos por delante, y a juzgar por lo que vi de nuestro equipo hoy, somos capaces de clasificarnos.”

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