Mikel Arteta ha prometido que su equipo canalizará una intensidad sin freno en la búsqueda de un lugar en la final de la Champions League — un escenario al que el club no llegaba desde 2006. Tras el empate a uno en Madrid en el partido de ida de las semifinales, los Gunners afrontan el encuentro del martes en casa con plena confianza y respaldados por un ambiente electrizante en el Emirates Stadium.
El Emirates como fortaleza y el peso de la historia
El rendimiento del Arsenal como local en la presente edición de la Champions League ha sido sobresaliente — cinco victorias en seis partidos, con apenas tres goles encajados. Viktor Gyökeres anotó dos tantos en una contundente goleada de 4-0 al Atlético de Madrid en la fase de grupos, aunque el cuerpo técnico permanece alerta ante los peligros que representa un equipo que eliminó al Barcelona en los cuartos de final. Los aficionados han organizado una recepción especial para el autobús del equipo antes del inicio del partido, y la tribuna este acogerá lo que se ha anunciado como el tifo más ambicioso de toda la historia del club.
Arteta reconoció la trascendencia del momento, estableciendo paralelismos con el equipo de Arsène Wenger de 2006 — el único Arsenal anterior que había alcanzado una final de Copa de Europa, donde cayó ante el Barcelona. “Ve a por ello”, instó el técnico. “Cuando estás ante semejante oportunidad, significa que estás listo para responder.” Añadió que la preparación emocional del equipo sería determinante: “Después de 20 años volver a estar en esta posición — tenemos un hambre enorme de conseguir el partido que queremos mañana y pasar a esa final.”
Se espera que el capitán Martin Ødegaard participe tras perderse el partido liguero del fin de semana ante el Fulham, con Kai Havertz también en disposición de jugar. Arteta resumió su mensaje con claridad: “Salir ahí como bestias, disfrutar el momento e ir a por ello.”
Simeone descarta la superstición mientras se cierne la polémica arbitral
Diego Simeone quitó importancia a los rumores de que el Atlético había cambiado de hotel por superstición tras la goleada recibida en octubre en el Emirates. El conjunto español se había alojado en el Marriott de Regent’s Park durante aquella visita en la fase de grupos, pero esta vez se trasladó al Courthouse Hotel de Shoreditch. “El hotel era más barato, por eso cambiamos”, afirmó Simeone con rotundidad. Expresó confianza en el planteamiento táctico de su equipo, aunque reconoció que el encuentro no sería unilateral: “Estamos convencidos de lo que tenemos que hacer. Sea cual sea el plan elegido, lo mantendremos hasta el final.”
El partido de ida había estado marcado por la polémica arbitral, con ambos técnicos mostrando su descontento con el arbitraje. Cuando se le preguntó por la designación del árbitro alemán Daniel Siebert para el partido de vuelta, Simeone respondió con una sola palabra: “No.” Según la información disponible, el Atlético no ha logrado ninguna victoria en los tres partidos que Siebert ha dirigido — todos ellos ante clubes ingleses.

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